lunes, 23 de agosto de 2010

La busqueda del ahorcado.

Nacimos poesía
pero lo tuyo es miedo,
verde, delirios de cólera.
yo grité varias vidas bajo el agua
antes de salir de pesca.
veo una capucha grande,
no, mejor una cueva pequeña,
una tormenta,
olor a madera húmeda,
y entonces qué
si tu supieras,
si yo supiera, así sería,
embrujaríamos los vientos
conjurando en lenguas muertas,
susurradas,
hasta terminar en lenguas vivas,
agitadas, desenvueltas,
vivas, muertas, nativas,
aun no resueltas, suspiradas…
inspiradas en ningún racimo de luz
y comprendiendo todo el espectro,
consumirse -
dejando dos cadáveres paralelos cada día
despertarse y presentarse,
apadrinados por el asombro,
con espíritu aventurero
de cosechas medievales
hasta sucederse,
con cuellos calidos en viva paz,
en paz y en paz
con los poblados de costumbres invernales.

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